top of page

COSAS DE GRANDE

2018

El cuarto de mi abuela queda al final de un pasillo donde hay dos puertas. Al fondo, está la que lleva al cuarto de Mam; pero a medio camino, en la pared izquierda, hay otra chiquita y tímida, que busca pasar desapercibida. Atrás de ella, vivía una princesa. Cuando golpeaba la puerta, la princesa cantaba. Era una canción suave y mágica. Había veces que no contestaba, y yo, asustada, corría a buscar a mamá. 

-  La princesa no canta.

-  Uy, ahora te acompaño, que justo tengo que ir a buscar algo al cuarto de Mam.

Y allá íbamos las dos. Mientras yo, con la angustia atragantada pero esperanzada de que la princesa estuviera durmiendo, tocaba la puerta con manos de gelatina, mamá entraba al cuarto a buscar no se que cosa de grandes que ella necesitaba. Y con el corazón galopando, yo esperaba. Y de repente, por arte de magia, la puerta empezaba a cantar. Y todo volvía a estar bien. La princesa seguía viviendo ahí, en su cuarto encantado. Los incrédulos dirían que era mi mamá cantando atrás de la puerta, que estaba contra el vestidor de Mam. Pobres infelices, nunca se dieron cuenta que la puerta estaba puesta ahí a propósito. Para que las almas sordas siguieran viviendo en su mundo insípido, demasiado racionales para entender que un cuarto mágico no ocupa espacio. 

Cosas de grande: News

©2019 por Clara Bosch.

bottom of page